Powered by Morgan&Men SEO Consulting - Widget

Chartreuse amarillo

La viuda no se anda con bromas

Este articulo se publica hoy para coincidir con el Chartreuse Day. Este año, celebramos los 250 años del Chartreuse verde (aunque nuestro cóctel del día va con amarillo).

Sin dudad, Marlowe y Spade bebieron mucho, pero no hay muchos cócteles (un Gimlet aquí, otra cosa allí) en las páginas de Chandler o Hammett. Sus dos personajes son hombres de verdad, de los que ya no se hacen, y su gasolina es rye o bourbon puro. Quizás incluso las mujeres con las que se cruzan en el camino también son hombres de verdad, de las que beben rye puro, etc. Pero estoy divagando… Hay un cóctel clásico que asocio mentalmente con las pelis Noir y la literatura hard-boiled, aunque, si no me equivoco, nadie escribió nunca The High Widow, The Long Kiss Goodbye o The Big Kissover. Estoy, claro está, hablando del Widow’s Kiss. Esta asociación mental no deja de sorprender: el cóctel tiene como base un brandy de manzana (y no bourbon o rye) y, para evocarlo, el gran Ted Haigh en su libro ‘Vintage Spirits & Forgotten Cocktails’ habla de baúles y viejos encajes (con, he de suponer, muy poco arsénico). Pero que le vamos a hacer: no conocemos a ninguna viuda dispuesta a tragar tal potente pócima.

Transient

Se dice que el Widow’s Kiss se inventó en el Holland House de Nueva York. El bartender de este mítico lugar, George J. Kappeler, publicó luego la receta en su libro de 1895, ‘Modern American Drinks’: dos partes de brandy de manzana, una parte de Chartreuse amarillo, una de Bénédictine y dos dashes de Angostura.

Obviamente, en EEUU el brandy de manzana es el applejack. Pero como nos lo dijo David Wondrich en ‘Imbibe’: "El Laird’s Applejack de hoy es una mezcla de alcohol neutro y agua. Si usted no puede encontrar la versión bonded, mejor utilizar calvados". Si lo dice Wondrich… 

¿Seguimos las proporciones originales? Pues yo no. La primera vez que bebí el Widow’s Kiss, versión Kappeler, me decepcionó.  El calvados me pareció perdido y el conjunto era demasiado dulce. Así que busqué una solución a mi problema y  me topé con la versión de Jim Meehan en el ‘PDT Cocktail Book’.

Transient

* 60 ml de Calvados
* 15 ml de Chartreuse amarillo
* 15 ml de Bénédictine
* 2 dashes de Angostura
Preparar en vaso mezclador, colar en copa de cóctel, sin decorar (puse una cereza porque yo lo valgo).

Esta versión es justo lo que necesitaba. Al rebajar las cantidades de Chartreuse y de Bénédictine, se pueden saborear las notas de manzana. El cóctel es menos dulce pero se notan perfectamente las hierbas de los licores. El Chartreuse amarillo brilla particularmente, dando profundidad y complejidad al trago. No tenemos idea quién iba a recibir el beso de esta viuda desconocida. Pero al probar su cóctel, no nos queda otra: tenemos que admitir que se trataba de una pistolera de primer nivel. Seguro que habría dado muchos problemas al detective Sam Spade.

* Cuidado: hay en el libro de Harry Johnson un Widow’s Kiss que lleva Chartreuse, Bénédictine, Maraschino y yerma de huevo (pero sin brandy de manzana). No lo recomiendo….

François Monti est journaliste spécialisé en cocktails et spiritueux. Il collabore régulièrement à Ginger Magazine et à Havana Cocteles, ainsi qu'à de nombreuses publications. Après la pamphlet 'Prohibitions' en 2014, il publie au printemps 2015 '101 Cocktails'. En Espagne, il est l'auteur de 'El Gran Libro del Vermut'. Il est aussi traducteur. Son blog, Bottoms Up, est un site de référence. Il est aussi membre fondateur de la revue littéraire Fric Frac Club et a traduit plusieurs livres.

*

François Monti es un periodista y escritor belga afincado en Madrid. Colabora en la revista francesa Ginger y en la web Havana Cocteles. Su primer libro en castellano es 'El Gran Libro del Vermut' Ha publicado en Francia 'Prohibitons' y '101 Cocktails'. Lleva el blog Bottoms Up en dos idiomas y escribe para Coctelería Creativa. Es también traductor.



¿Dónde se esconden los clásicos modernos?

Se suele dividir la humanidad en dos grupos (los que beben y los que no, por ejemplo). Tal maniqueísmo no me convence, sin embargo lo voy a aplicar a nuestro querido mundo del bar y de los cócteles: hay bares donde se premia la creatividad y bares donde se premia lo clásico. Obviamente, no hay una línea de demarcación clara entre los dos tipos, pero pensadlo: a buen seguro vuestro bar preferido tirará por uno de los dos lados. Otro tema es: ¿de qué tipo de creatividad hablamos? ¿La del científico loco dispuesto a todo para lograr una mezcla inédita y, sobre todo, irreproducible? ¿La del gran conocedor inspirado por los logros de sus antepasados? El tema que me interesa hoy es el del clásico moderno. Hubo un día en el cual cualquier de nuestros clásicos de hoy (Manhattan o Sidecar) era una novedad absoluta. ¿Cuáles son pues las últimas novedades que pueden pretender a corto o medio plazo al estatuto de clásico?

Me hice esta pregunta hace unos meses y lancé una serie de posts sobre el tema en mi blog francés. Seleccioné personalmente cuatro recetas de cócteles creados desde el principio del siglo. Luego, pregunté a algunos experimentados bartenders de proponerme cócteles que habían descubierto a lo largo de sus viajes que les parecían merecedores del título ‘clásico moderno’. En las semanas que vienen, propondré estas sugerencias en este blog. Espero así abrir una pequeña discusión sobre el tema en este espacio.

 
¿Y beber los, Don Italo?
¿Y beber los, Don Italo?
 

Pero antes que nada, me gustaría indagar en lo que hace que algo se convierta en clásico. Italo Calvino, el gran escritor italiano, dedicó todo un libro al tema. Hablaba, claro, de literatura, pero algunas cosas se adaptan perfectamente a recetas.

Un clásico:

  • Cuando lo tomas por primera vez, tienes la impresión de ya conocerlo. Cuando lo tomas por segunda vez, tienes la impresión de descubrirlo. Es un cóctel inagotable.
  • Tiene tanto que ver con el pasado como que con el presente. El conocedor sabrá colocarlo en una genealogía de los clásicos. Es un cóctel de hoy que podría haber sido creado ayer y todavía estará con nosotros mañana.
  • Uno toma tanto placer en bebérselo que en hacerlo descubrir a otra persona.

Para volver a nuestra división del mundo en varios grupos, el científico loco se dedica precisamente a crear tragos muy diferentes de lo que solemos beber y cuyos ingredientes o técnicas de realización son tan particulares que la vida del cóctel es, por necesidad, breve. ¿Cuántos cócteles del Nightjar o del Whistling Shop sobrevivirán al bar? Esto no es ninguna crítica: me encanta descubrir estas locuras y el éxito de estos bares nos enseña que existe un mercado. Pero este tipo de coctelería está fuera del ámbito de la serie que hoy lanzamos: un clásico es algo que se puede probar en varias épocas en sitios variados. Es decir, que su realización no puede ser demasiada complicada y que los ingredientes se pueden encontrar en la mayoría de los países desarrollados. (Pregunta subsidiaria: ¿Y los siropes caseros?  Que cada uno encuentre su respuesta: hoy conocemos hasta fórmulas para los mixes ‘secretos’ de Don the Beachcomber pero hasta entonces, ¿era de verdad un clásico el Zombie?)

Para empezar de verdad la serie ‘Clásicos Modernos’, os propongo mi primera elección: el Greenpoint, creado por Michael McIlroy en Milk & Honey (2005). Me parece ideal: es un trago con ingredientes del siglo XIX muy representativo de las tendencias neoyorquinas en la época del renacimiento del cóctel. Puro neoclasicismo.  Y, por supuesto, el Greenpoint es delicioso.

* 60 ml de rye whiskey * 15 ml de Chartreuse amarillo * 15 ml de vermut dulce * 1 dash de Angostura * 1 dash de bitters de naranja En vaso mezclador, servir en copa cóctel. Garnish: twist de limón.

Este artículo forma parte de la serie "Clásicos modernos". Para esta serie, necesitamos tu ayuda: no dudes en informarnos del cóctel que te parece una clásico moderno en los comentarios, en Facebook o por correo electrónico.

François Monti est journaliste spécialisé en cocktails et spiritueux. Il collabore régulièrement à Ginger Magazine et à Havana Cocteles, ainsi qu'à de nombreuses publications. Après la pamphlet 'Prohibitions' en 2014, il publie au printemps 2015 '101 Cocktails'. En Espagne, il est l'auteur de 'El Gran Libro del Vermut'. Il est aussi traducteur. Son blog, Bottoms Up, est un site de référence. Il est aussi membre fondateur de la revue littéraire Fric Frac Club et a traduit plusieurs livres.

*

François Monti es un periodista y escritor belga afincado en Madrid. Colabora en la revista francesa Ginger y en la web Havana Cocteles. Su primer libro en castellano es 'El Gran Libro del Vermut' Ha publicado en Francia 'Prohibitons' y '101 Cocktails'. Lleva el blog Bottoms Up en dos idiomas y escribe para Coctelería Creativa. Es también traductor.